Pablo Heredia 

Quienes vean bailar a Pablo, difícilmente podrán olvidarlo. Y mucho menos las chicas, que le sumarán al recuerdo la imagen de su cuerpo en movimiento. Con apenas 21 años, Pablo ya puede decir que es un experimentado bailarín. Apenas terminó el colegio secundario, comenzó a dedicarse a lo que hoy es su profesión. Su trabajo es hacer shows musicales en diversos boliches, especialmente los dedicados a la música brasileña. “Mi vida fue feliz, y voy a tratar de que lo siga siendo”, afirma convencido. Hoy no tiene pareja, pero está seguro de que todavía no conoció a la persona ideal. “Todavía creo en los demás, y también creo que existe mi alma gemela”, agrega tranquilo. Por ahora vive con sus padres en Belgrano, y tiene dos hermanos, ya casados. “Mi ídolo es mi viejo”, asegura Pablo. Además de bailar, a Pablo le encanta hacer deportes y es fanático de la fotografía, a la que dedica gran parte de su tiempo libre. “Soy tolerante y pasivo. Veo las cosas lindas en todo lo simple que tiene la vida”, confiesa pensativo. “Siempre me gustó viajar”, agrega Pablo, “pero me interesa disfrutar de las cosas simples”. Esa parece ser su única fórmula. “Me gusta divertirme y me gusta jugar, y creo que siempre hay que seguir jugando”, responde, cuando se le pregunta por el desafío que significa ingresar a la Casa de Gran Hermano. “Me gustaría conocer gente nueva, y me interesa porque es una experiencia extraña en la vida cotidiana”, aclara. “Soy una persona que se adapta rápido a las situaciones, me gusta trabajar en equipo y me gustan los desafios”, detalla. “Y además, necesito la plata”, agrega con sinceridad.